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Operación bikini

  • Luci: Mira la Mari, está estupenda. Claro, con esa genética, si es que así cualquiera, lo trae todo hecho.

¿Reconocen esa frase en estas épocas pre-veraniegas? Bastante ¿verdad? Si es que hay gente que está así, estupendísima. De darse la vuelta a mirarlos por la calle, si me lo permiten. Vale, es verdad, a veces esta gente tiene un poco de ayuda en la “operación bikini” previa, y a la frase anterior, se puede responder con un:

  • Pepe: ¡Qué va, si he oído que tiene un personal trainer, un nutricionista, un asesor de moda…! Y claro, así es más fácil. ¿no?
  • Luci: ¡Huy, qué dices, si esos son todos unos cuenta cuentos! ¡Anda que voy a pagar yo para que me digan que haga flexiones o que no coma hamburguesas! ¡Si eso ya lo se yo! Ahora, cuando lleguemos a casa, nos hacemos una tabla de abdominales y ponemos en un papel que esta semana toca cenar ensalada…

¿Y qué pasa? Pues que dos meses después, Luci y Pepe siguen orondos y lustrosos, sin “tipín”, y teniendo más manía aún a “la Mari”.

Nos gusta gustar, pero no es fácil. Y lo mismo, pero lo mismito, pasa con la visibilidad e influencia de las empresas en el mundo online,  y con el trabajo de los expertos en social media (SM, no confundir con Su Majestad, que se les crece el ego).

Las empresas (como Luci) quieren que nos demos la vuelta a mirarlas por la calle, o lo que es lo mismo, tener miles de seguidores y personas que retuiteen y hagan clic en “me gusta” en todo lo que publiquen. Y, para esto, pues pueden inventarse dietas de la ensalada nocturna (“esto me lo hace el sobrino, que le gustan mucho los ordenadores”), o contratar los servicios de un profesional de social media. Por más que pueda parecer que su trabajo es “decirte que hagas flexiones y comas verdura”, o lo que vendría a ser “poner cuatro anuncios aquí y allá, dos fotos, un par de concursos y unos cuantos tuits de esos”, lo cierto es que cada decisión está plagada de consideraciones y riesgos (de negocio y legales) que deben ser tenidos muy en cuenta.

Al igual que un nutricionista sabe que no puede decirte que para estar delgado dejes de comer y te alimentes de los rayos del sol, o un entrenador que hagas 40 km al día y 1000 flexiones, los profesionales del social media son conscientes de que no pueden (ni deben) aconsejar cualquier cosa, pensando únicamente en un resultado a corto plazo, sin preocuparse de la salud de su cliente a medio y largo. Y así lo hacen.

En nuestro trabajo diario vemos, constantemente, las implicaciones legales a las que estos profesionales se enfrentan para lograr que sus clientes estén “en buena forma”. Existen tantos tipos de contratos de social media como modelos de negocio, y tantas cláusulas como riesgos. Para que se hagan una idea, les muestro algunas de las preguntas más habituales que nos plantean nuestros clientes: ¿de quién son los perfiles con los que trabaja un community manager? ¿Puedo colgar fotos de clientes en mi página en Tuenti? ¿Qué tengo que tener en cuenta para lanzar un concurso en Facebook? ¿Puedo utilizar fotos o vídeos colgados en otras páginas de Internet en mi perfil? Preguntas, todas ellas, que sirven a menudo para prevenir lesiones… o lo que es lo mismo, para que la AEPD o los tribunales no te caigan encima con sanciones o indemnizaciones de un par de toneladas.

Al final, si todo se ha hecho bien, la empresa, como por arte de magia, ganará peso e influencia en su sector. Y las “Lucis” y “Pepes” de turno, la mirarán con envidia, como diciendo “Normal, si es que lo tiene todo hecho, así cualquiera, con 200.000 followers…”.

Decía uno de mis primeros entrenadores “nadie se va a preocupar de lo que has sudado, sino de los puntos que has anotado”. Pues eso, a sudar, a no lanzarse a lo loco a la Red sin una adecuada estrategia de social media,  y a que nos miren con envidia… “summer is coming” (perdóname George , venía al caso)

Eclipse de Webs

Es muy probable que hayáis tenido la oportunidad de ver, en algún momento, un eclipse lunar, o incluso uno solar. El día 26 de abril, tendremos la ocasión de ver como se eclipsa… ¡Internet! O, al menos, una parte de esa gran Red.

Tranquilos, no nos hemos vuelto locos: esa fecha se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual e Industrial, y nos queremos unir a multitud de empresas e instituciones, nacionales e internacionales, con la intención de transmitir un mensaje a la sociedad… ¡que de momento no os vamos a desvelar! Podréis ver el eclipse desde las 9h y hasta las 20h del próximo jueves, en http://www.marcastufuturo.com/.

Entretanto, hemos colocado un logo en nuestra cabecera anunciando que apoyamos la campaña. En la página anterior tenéis a vuestra disposición más información, y podéis ver qué otras marcas se han incorporado al evento. ¡La cuenta atrás está en marcha!

 

Actualización (30.04.2012)

La OEPM califica de “éxito rotundo” el primer Eclipse de Webs.

Moon Eclypse - Andrea (via Flickr)

TEMAS

Es tu derecho, ¡conócelo!

Un año más, desde esta tribuna dedicamos unas líneas al Día Europeo de la Protección de Datos, que se celebra mañana (pueden ver aquí su origen y objetivos). Pero no lo hacemos con una entrada al uso, de las que solemos publicar en El Margen de la Ley. Para empezar, hemos decorado nuestro sitio web para la ocasión, colaborando así en la campaña de divulgación lanzada por la Agencia Española de Protección de Datos. Y, de paso, aprovechamos la ocasión para repasar la actualidad en la materia.

Es la sexta ocasión en que se celebra esta efemérides, que difícilmente pasa desapercibida en nuestros calendarios. Por supuesto, no lo hace en el mío ni en el de mis compañeros, por aquello de que nos dedicamos a estos temas. Pero esta fecha cobra una relevancia cada vez mayor entre sus destinatarios principales: las personas. Los llamados “interesados”.

Año tras año se consolida la concienciación social en la materia, el interés por conocer más de cerca este derecho y la utilización de las herramientas que oferece la ley cuando se sufren abusos o irregularidades. Algo que conlleva consecuencias positivas para todos: ciudadanos, empresas, profesionales… El respeto por los derechos fundamentales, evidentemente, beneficia a toda la sociedad.

Justo es decir que esta buena tendencia se debe, en gran medida, a la labor de las agencias de protección de datos, tanto de la nacional como de las autonómicas. Antaño vistas como ogros (en especial la AEPD, por su poderosa capacidad sancionadora), están cada vez más volcadas en redactar guías para los ciudadanos, ayudar a las empresas a cumplir mejor con la ley y organizar actividades como la Sesión Anual Abierta, en la que me encuentro en estos momentos.

Pero también tienen su parte de responsabilidad los medios de comunicación, que inciden más y más a menudo en temas vinculados a la privacidad y la protección de datos, en especial en relación con las redes sociales, con los menores, con los delitos telemáticos… Y quiero pensar que también tiene algo que ver nuestra labor, la de los profesionales que nos dedicamos a publicar y divulgar sobre la materia; a participar en programas de formación; a organizar sesiones, coloquios, charlas, ponencias y congresos… Desde estas líneas mi agradecimiento especial a la Asociación Profesional Española de Privacidad, que con su buen hacer contribuye decisivamente a este objetivo.

No cabe duda de que todavía queda mucho camino por delante. Como no se cansa de afirmar la comisaria Reding, las nuevas tecnologías y la globalización suponen nuevos retos para la privacidad, que debemos afrontar entre todos. De hecho, las propias autoridades de protección de datos llevan años reconociendo que el actual marco legislativo no permite abordar con pleno éxito realidades como el cloud computing, por poner un ejemplo. La Comisión Europea lleva, desde 2009, trabajando en este tema, y hace sólo un par de días ha publicado el fruto de su esfuerzo: una propuesta de reforma de la normativa europea en la materia, que se tramitará en forma de Reglamento. Es decir, que será de aplicación directa, sin necesidad de ser transpuesta al derecho nacional. E idéntica en toda la Unión. ¡Veremos en qué queda!

Y, para terminar, no me puedo olvidar de los más pequeños. Y lo hago a través de la Declaración en Defensa de la Privacidad de los Menores en Internet, promovida por la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid para conmemorar esta fecha. A ella nos adherimos y con ella, y con el simpático vídeo divulgativo que ha colgado la AEPD en su canal de YouTube, nos despedimos en esta ocasión. ¡Feliz día de la protección de datos!

La protección de datos es tu derecho, conócelo

TEMAS

Ad eternum

Si hacen clic en la imagen que acompaña este post, podrán ver el PDF de una de las portadas más polémicas de la recta final del pasado año. En ella se puede leer el contenido de un mensaje SMS en el móvil de Alfredo Pérez Rubalcaba. Sobre esta historia se ha hablado ya mucho, y de todo lo dicho coincido en algunas cosas, disiento en otras y, si se me permite, y aprovechando el artículo publicado ayer por el profesor Gimbernat, aporto una más, que me viene rondando estas semanas.

Empecemos por los aspectos en que coincido con otros compañeros. Con Gimbernat estoy plenamente de acuerdo en que no se pueden unir así, a las bravas, dos derechos independientes como son el derecho a la intimidad y el secreto de las comunicaciones (18.1 y 18.3 de la Constitución, respectivamente), y en que no cabe hablar de intromisión en el derecho a la intimidad, sencillamente porque no se cumplen los elementos precisos para ello: el contenido del mensaje revelado no incide para nada en la esfera personal del diputado. La jurisprudencia es amplia y consolidada a este respecto.

Coincido también con el análisis de Jorge Campanillas, en tanto en cuanto nos recuerda que será ilícita la difusión si son ilícitos los medios obtenidos para obtenerla y si la publicación no es necesaria atendiendo al contexto de la noticia.

Ahora bien, ya no coincido tanto ni en los motivos de pretendida legalidad del primero, ni en la claridad con la que el segundo considera vulnerado el secreto de las comunicaciones del diputado.

En mi opinión, la mejor defensa para la legalidad de la acción del fotógrafo, y de la posterior difusión por el diario, se encuentra en la necesaria licitud de la fotografía, pese a su aparente colisión con otros derechos. No parece ofrecer dudas un caso como el presente, en que el descubrimiento del contenido en el mensaje se ha dado por mera observación. Máxime, conociendo como conoce todo diputado la presencia autorizada de cámaras con teleobjetivos en el hemiciclo: bastaba con leer el mensaje con mayor discreción para que esto no pasara.

La protección del derecho al secreto de las comunicaciones alcanza, como reconoce nuestro Tribunal Constitucional, al proceso de comunicación mismo, “pero finalizado el proceso en que la comunicación consiste, la protección constitucional de lo recibido se realiza en su caso a través de las normas que tutelan la intimidad u otros derechos”. Se hace, pues, preciso delimitar si en este caso se vio afectado dicho proceso. Y la respuesta es que, claramente, no. Y lo es porque la comunicación finalizó en el mismo momento en que el Sr. Rubalcaba recibió correctamente el mensaje en su móvil. O al menos así lo entienden nuestros tribunales.

En la misma línea, la STS de 8 de junio de 2009 (rec. 10485/2008) trata precisamente el tema de acceso a los mensajes SMS guardados, y rechaza que se vea vulnerado en modo alguno el secreto de las comunicaciones. Obviamente, el Juzgado mantiene que la comunicación por medio de mensajes SMS debe estar protegida, pero eso no obsta para que “en aquellos otros casos en los que el mensaje está ya almacenado en el terminal del destinatario y ha sido abierto y leído por él, en la medida en que se ha agotado ya el proceso de comunicación, su protección constitucional la ofrezca, no la inviolabilidad de las comunicaciones sino la garantía de la intimidad, con las modulaciones y matices que este derecho constitucional admite”. Es decir, una vez finalizado el proceso de comunicación (recibido el SMS), abierto y leído por su receptor, no es posible vulneración alguna del secreto de comunicaciones.

Ahora bien, y dejo la pregunta en el aire, ¿podemos entender que el SMS había sido “leído” en el momento en que se captó la foto? O, hilando más fino, ¿finaliza el proceso de comunicación cuando se accede a la información, o cuando se termina de leerla?

Preguntas retóricas aparte, debo reconocer que desde un punto de vista filosófico, toda esta construcción no me convence. Y el motivo de que no me convenza es el paso de lo fugaz a lo eterno. Una fotografía es, en esencia, la captación de un momento, de un instante, que queda reflejado tal cual y para siempre. Y es, precisamente, esta perpetuación del momento fugaz de la comunicación, la que dificulta saber con claridad si la comunicación había concluido o no.

Con todo, y visto que a algún abogado que otro (entre los que me encuentro) le podría apetecer dar guerra y batallar un poco, me permito ofrecer un par de consejos a los fotógrafos que se vean en una situación similar a la que nos ocupa:

  • No publiquen nada que pueda contener datos personales o que puedan afectar a la esfera íntima o privada del propietario de los mismos, salvo que el contenido tenga tal relevancia e importancia que el derecho a la información pueda superar la confrontación con el derecho a la intimidad. Muy claro ha de estar, compañeros cámaras, porque muy claro habrá de tenerlo también el juez.
  • Si van a publicar algo así, traten de conservar varias fotos de los momentos anteriores y posteriores, para acreditar que la comunicación había terminado, por si algún abogado con inquietudes les quiere ir con el argumento de “culpables por hacer eterno lo fugaz” aunque sea buscando tres pies a la Sentencia de 2009.

PD: Pero mira que son bonitos los casos de estudio…

Un año legal, a examen

Cuando era pequeño, mi personaje favorito de ‘Los Pitufos’ era Gargamel. No me acordaba de él hasta el remake de Hollywood del ya pasado año. Y a pesar de que digan de mí que tengo paciencia a toneladas, creo que por algo me debía gustar ese individuo cascarrabias y gruñón. Y por eso me reservo la primera entrada de 2012 en el blog para gruñir, refunfuñar y, en definitiva, ejercer uno de los derechos más fundamentales que tenemos, gracias a Dios: el derecho a pataleta.

Así, pataleo con una valoración, de las de nota de colegio, sobre algunos temas destacados del recién despedido 2011 en temas relacionados con la Justicia y la Administración. Y ya les adelanto que no salen bien paradas…

Agilidad de la justicia: suspenso.

El artículo 24 de nuestra Constitución se queda, como tantos otros, en agua de borrajas cuando afirma que todos tenemos derecho a un proceso “sin dilaciones indebidas”. Las sucesivas modificaciones que ha sufrido la LEC en los últimos años no han surtido efecto en este campo.

Que la vista de un juicio verbal se fije, “en atención a los muchos asuntos en trámite”, para nueve o diez meses más tarde… es descorazonador. ¡Y qué decir de los ordinarios! Por más que me lo pregunto, no consigo entender cómo es posible que una demanda presentada el 1 de junio, por un incumplimiento contractual relacionado con derechos de autor, esté todavía pendiente de admisión a trámite a día 3 de enero… Desesperante.

Y ello sin olvidarnos de las proverbiales pérdidas de tiempo producidas por los errores administrativos de los juzgados: comunicación de providencias, autos y diligencias a una parte y a la otra no; citaciones equivocadas; escritos extraviados y cosas por el estilo. Lo dicho, suspenso.

Gestión del turno de oficio: suspenso.

El acceso a la asistencia jurídica gratuita, también constitucionalmente reconocido, es un principio extremadamente importante en todo Estado de Derecho. Si bien tiene un componente, en gran medida, de tipo social, son ya clamor las voces que exigen una mejor gestión del Sistema (ante noticias como esta, por ejemplo) y, sobre todo, el pago de las contraprestaciones económicas correspondientes a los profesionales del derecho. Actualmente son varias las comunidades autónomas donde los abogados del turno de oficio acumulan meses de retraso en sus pagos. Más suspenso.

Administración electrónica: suspenso

De este tema ya había escrito quejándome hace algo más de un año. Y debo insistir, porque aparte de contar con cada vez más sedes electrónicas de la Administración a nuestro servicio, todo sigue igual. Los distintos organismos públicos siguen teniendo sistemas dispares entre sí y criterios de procedimiento absolutamente diferentes. Y ello sin mencionar las incompatibilidades con navegadores, sistemas operativos o incluso con distintas versiones de los mismos programas. Lo siento, pero no me entra en la cabeza que una sede electrónica requiera de un PDF creado, como máximo, con la versión 7.4 del Adobe Acrobat, y otra exija como mínimo la versión 9.2 del mismo programa… ¡absolutamente incomprensible!

La única eAdministración que sigue funcionando como un reloj suizo es la Agencia Tributaria. ¡Y raro sería que ésa funcionara mal!

Ya puestos, también me permito suspender propuestas legislativas como la Ley de Economía Sostenible (un auténtico pastiche de difícil digestión, “Ley Sinde” incluida) o la “Ley Pajín” (que ya comentamos en su día y que, afortunadamente, no aprobaron las Cortes). Y no me olvido de ‘catear’ al Consejo General del Poder Judicial, por el Reglamento 3/2010, sobre reutilización de sentencias y otras resoluciones judiciales (del que también hablamos aquí, y que ha sido declarado nulo de pleno derecho por el Tribunal Supremo hace sólo unas semanas).

Seguro que se les ocurrirán más cosas sobre las que patalear. Pero no sólo es necesario protestar para que las cosas funcionen, sino aportar. Así que para este año 2012 que entra, pongamos todos nuestro granito de arena para mejorar en lo que podamos, y especialmente, la Administración de Justicia, vital para nuestra sociedad.

Entretanto, les deseo a todos ustedes un muy feliz año nuevo.

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