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Cuestión de confianza

Cuestión de confianza

La confianza en Internet es un quebradero de cabeza para las empresas online. Y no tanto la confianza de la industria, que existe, sino la de sus potenciales clientes.

Los vendedores quieren más. Es lógico. Saben que el mercado es enorme, y los consumidores, millones…  cuentan incluso con información de primera mano sobre la percepción de sus productos en redes sociales, foros. Pero perciben miedo a comprarlo por Internet.

Seguimos sin creernos que la Red es segura. Y conste que no estoy diciendo que lo sea en toda su extensión. Pero como consumidor, me da mucho más miedo que el camarero se lleve mi tarjeta para realizar un pago sin estar yo presente que dar su número en una página web. Y es que, generalmente, resulta más sencillo recuperar el importe de una compra realizada a través de Internet que el derivado del pago con una tarjeta duplicada.

¿Y desde el punto de vista de las empresas? Si yo tuviera una tienda online, desde luego, estaría preocupado por tres cosas:

  • En primer lugar, por contar con un sistema de verificación de la identidad del usuario o consumidor real y eficaz, que pueda garantizar que el cliente es quien dice ser al comprar mi producto. Así me libraría de quebraderos de cabeza derivados del llamado repudio: devoluciones, reclamaciones, problemas por venta de determinados productos a menores de edad que se hacían pasar por adultos, tratamiento de datos personales incorrectos… Es cierto que existe la llamada firma electrónica reconocida, técnicamente muy eficiente. Sin embargo, en la práctica su uso es marginal: basta comprobar las estadísticas de utilización del DNI electrónico. Lo ideal sería contar con un sistema global y flexible, adaptable a múltiples legislaciones, ya que Internet no conoce fronteras. Universal, y compatible para su uso en todo tipo de páginas y aplicaciones. Y por su puesto, técnicamente sólido y, al mismo tiempo, de fácil uso.
  • En segundo lugar, y mientras lo anterior no se termina de cocinar, trataría buscar sistemas alternativos de no repudio: no les quepa duda de que existen, y si bien no son absolutamente eficaces, su implementación puede resultar extremadamente útil para demostrar una debida diligencia ante, por ejemplo, las compañías con las que hayamos asegurado estos menesteres. Y paralelamente, trataría que la mujer del César también pareciera honrada, pues de momento, será la única forma de potenciar la confianza de los consumidores.
  • En tercer lugar, por contar con un buen modelo de negocio no anclado en el pasado, vendiendo paquetitos y nada más. El usuario de Internet busca valores añadidos: para comprar una caja con determinado contenido ya voy a la tienda. Hay que ofrecer mayores ventajas. ¿Ideas?

Al final todo se reduce a tres cosas: la confianza que tienen los consumidores o usuarios en mi producto/servicio, su confianza en el sistema de compra y mi confianza en mi modelo de negocio. ¿Cuál creen que es la más importante?

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