El Margen de la Ley :: El Blog de Audens
Audens >
Blog >
Nuevas tecnologías >
Aún aprendo

Aún aprendo

Dicen las malas lenguas que los economistas son los mayores expertos en predecir el pasado. Algo similar se podría decir del Derecho: irremediablemente, las leyes van siempre un paso por detrás de la realidad social. Y esto suele afectar, por ósmosis, a la idea que se tiene de los abogados y las nuevas tecnologías: una imagen parecida a la de un pulpo en un garaje.

Además de por sus magníficas sesiones (destacamos la plenaria de Guy Kawasaky, disponible en inglés y en español), ha sido estimulante comprobar en los habituales “corrillos” de FICOD que un gran porcentaje de los abogados dedicados al derecho tecnológico tienen (tenemos) muy presente la necesidad de ir un paso por delante de la evolución de la técnica, para ofrecer así una protección adecuada a nuestros clientes.

Ahora bien, este cambio de mentalidad no debe limitarse a un puñado de letrados. Los cambios son tan veloces que la evolución se hace imprescindible entre todos los que participamos, de una u otra forma, en el mundillo jurídico. Por supuesto, es de agradecer que la Administración se modernice mediante herramientas y procesos que permitan agilizar el acceso a la Justicia por el ciudadano, y que la judicatura se esfuerce en comprender mejor la Era de la Información. Pero de poco o nada servirá si todos los agentes involucrados no se empapan de esta modernización.

Desde el procurador que mantiene un sistema de envío de documentación en formato digital y un repositorio online para acceso de los abogados con los que colabora, hasta el notario que maneja suficientemente las herramientas informáticas como para controlar la protocolización de un servicio web de venta online, o la elevación a público con garantía probatoria suficiente de un mensaje SMS, son cientos los ejemplos en los que esta adaptación a las nuevas tecnologías redunda en una mejora del servicio, y en definitiva en una mayor eficacia de la Justicia. Basta algo tan simple como ponerse al día.

Goya expresó perfectamente en su dibujo “Aún aprendo” aquello que ya desde Sócrates (del que cuenta la leyenda que se empeñó en aprender una melodía de flauta en la cárcel, el mismo día de su ejecución, por el mero placer de aprenderla) se nos viene repitiendo, aunque a veces lo olvidemos: dan igual los conocimientos que atesoremos o los años de experiencia en nuestra respectiva profesión. Sin constancia, sin evolucionar y aprender al ritmo de los tiempos, poco bien estaremos haciendo a nuestros clientes, a nuestros compañeros… y a la sociedad en general.

¿Te ha resultado interesante?
Descubre más sobre nuestro bufete, boutique legal de referencia en derecho de las nuevas tecnologías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al hacer clic en "ENVIAR", aceptas nuestras condiciones generales y nuestra política de privacidad.